Innovación

CONCENTRACION BANCARIA VERSUS PROLIFERACIÓN FINTECH

En el período comprendido entre diciembre de 2008 (estallido burbuja inmobiliaria y quiebra de Lehman Brothers) y diciembre 2016 (último cierre anual disponible) el número de entidades financieras en España se ha reducido drásticamente debido principalmente a los procesos de fusión protagonizados por las antiguas cajas de ahorro y su conversión a bancos: de las 45 cajas de ahorro que existían en 2008, a diciembre de 2016 (y en la actualidad) únicamente subsisten 2 (Caja de Ahorros y M.P. de Ontinyent y Caixa d’estalvis de Pollensa).

En ese mismo período de tiempo el número de oficinas totales se ha reducido en más de un tercio, pasando de cerca de 46.000 oficinas a poco más de 28.600 oficinas bancarias físicas en nuestro país. Y, en mi humilde opinión, bajando….

Esto ha supuesto un importante ajuste en las plantillas de las entidades financieras que han perdido 81.000 empleados en el período 2008-2016, lo que supone un descenso del 30%. pasando de 271.000 empleados en 2008 a 190.000 al cierre del año 2016. Y, en mi opinión, continúa la tendencia a la baja…

Los siguientes gráficos muestran la variación comparativa en el período referido del número de entidades financieras operativas en el sistema financiero español:

Si nos fijamos en las entidades financieras en Europa, se observa una misma tendencia dentro de la banca, que evoluciona de un mayor número de oficinas con menos empleados a una menor red de oficinas con más empleados por oficina.

Esto ha originado entre parte de la población española una desazón en tanto en cuanto la desaparición de las cajas de ahorros a manos de grandes grupos bancarios para mejorar su eficiencia está provocando el cierre de oficinas no rentables y esto conlleva el riesgo de exclusión financiera de los habitantes de zonas rurales y núcleos urbanos pequeños.

En los años 80 en España eran siete los grandes bancos: Bilbao, Vizcaya, Popular, Central, Hispano, Banesto y Santander, que no era precisamente el más grande de todos ellos. De esos siete, en julio de 2017, cinco –a saber,Santander, Banesto, Central, Hispano y Popular- forman el Grupo Banco Santander.

Que en tan solo ocho años las cajas de ahorro hayan pasado de representar un 24% a tan solo un 2% en términos absolutos en el sistema financiero español por su desaparición e integración en bancos tradicionales ha supuesto una ganancia neta de la posición de fuerza de éstos. Hasta tal punto que tras los últimos acontecimientos del pasado mes de junio, en el que se han acordado las absorciones del Banco Popular por parte del Banco Santander y de BMN por Bankia, han saltado las alarmas ya que tras estas operaciones corporativas los cinco principales bancos españoles por volumen de activos detentan el 72% de la cuota de mercado español.

José Ignacio Goirigolzarri (Bankia) ha advertido en Santander en los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo hace apenas un mes sobre el riesgo de que en la economía española tan solo cinco bancos dominen más del 70% del mercado, mientras que en Europa los datos de la concentración bancaria rondan el 48% y si nos fijamos en Alemania esa cifra es del 30%. Los cinco grandes en 2008 apenas representaban el 42% del mercado.

El aumento del grado de concentración de la banca tradicional en nuestro país es indiscutible y esto supone limitar la oferta en el sistema financiero, lo que me transporta en el tiempo a aquellas clases de Microeconomía de la Facultad.

¿Existe en nuestro país riesgo de oligopolio bancario?

Bajo el concepto de oligopolio se dibuja un mercado con desequilibrios entre la oferta y la demanda, una competencia imperfecta según la Microeconomía, en la que un reducido número de empresas productoras de bienes o proveedoras de servicios (vendedores) se reparten una elevada cuota de la demanda existente (compradores), limitando la competencia y otorgándose así un poder de influencia sobre los precios y/o las cantidades que ofrecen al mercado.

Otras características de estos mercados oligopolísticos responden a que los vendedores suelen ofrecer productos muy homogéneos, poco diferenciados unos de otros y dirigidos a un sector concreto de actividad de la economía.

Goirigolzarri ha advertido respecto al riesgo de posiciones dominantes de los cinco grandes bancos el pasado mes, como hemos visto.

Curiosamente en el mismo curso de verano en mi querida tierra estuvo también José Mª Roldán -presidente de la Asociación Española de la Banca- y comentó que no ve riesgo de oligopolio bancario en España a pesar de la concentración y las integraciones habidas y defiende la existencia de una “competencia salvaje”. Roldán manifestó que no ve oligopolio si analiza la situación en el contexto de Europa e introduce en el mercado a las FinTech como amenaza y competencia creciente y dice que solo se preocuparía ante la existencia de una situación de monopolio o duopolio bancario en nuestro país.

Así queda repartido el 72% del mercado bancario español en la actualidad en función de su volumen de activos (mapa bancario actual):

Screenshot_2017-09-09-21-01-16-987_cn.wps.moffice_engY en el otro extremo de la balanza tenemos el mapa FinTech elaborado por Finnovating y que según el último dato publicado en este mes de julio existen 277 empresas, 50 empresas más que desde enero de 2017 y en el que se constata su continuo crecimiento.

Llama la atención ver como las empresas del denominado ecosistema FinTech ya no se dedican solo a pagos y transferencias o a gestión de finanzas personales, sino que además continúan desagregando la cadena de valor de la banca tradicional ofreciendo múltiples servicios de inversión, distribución de servicios financieros, divisas y préstamos con un sinfín de modalidades en cada parcela citada.

Asistimos a dos corrientes opuestas en la actualidad económica de nuestro país: el oligopolio bancario (concentración de bancos tradicionales) y la proliferación de empresas FinTech (aparición continua de nuevas startups disruptoras basadas en la innovación tecnológica financiera).

En estos días se está hablando mucho del necesario replanteamiento del modelo regulatorio del sector financiero para dar cabida a una mayor innovación y a los nuevos players o startups FinTech.

La asociación Española de Fintech e Insurtech (AEFI) aboga por la creación de un sandbox, esto es, un marco de innovación regulatoria o banco de pruebas regulatorio donde gracias a un conjunto especial de reglas, de carácter provisional en el tiempo y flexible, los productos y servicios innovados puedan ser prestados a una muestra limitada de usuarios oportunamente informados y siempre bajo la supervisión del regulador del mercado de que se trate.

Esta medida se adoptó en Reino Unido, por ejemplo, y supuso un rotundo avance en innovación y una auténtica disrupción económica.

La AEB (Asociación Española de la Banca) apoya la creación en España de un sandbox que permita a las empresas FinTech y a los bancos tradicionales probar nuevas tecnologías y desarrollar nuevos productos y servicios digitales.

La CNMV se posiciona también a favor de este banco de pruebas, pero no se ha fijado una fecha para su puesta en marcha. Esto pone de manifiesto que la nueva economía digital en la que estamos inmersos, los nuevos retos y modelos de negocio en los nuevos mercados de demanda se desarrollan con tal agilidad que convierten al regulador, sin pretenderlo, en un freno a la innovación contra su propia voluntad.

Con todo lo aquí expuesto creo probable que, ante la salida silenciosa que se ha producido y continúa produciéndose de clientes de bancos tradicionales en dificultades hacia otras entidades y ante la pérdida de confianza sufrida por éstos debido a la crisis financiera, muchos usuarios nos planteemos definitivamente una estrategia de diversificación total de nuestros proveedores financieros.

Quizás sea hora de abandonar nuestra “zona de confort” como clientes cuasi únicos de banca tradicional y trocear nuestro codiciado pastel financiero entre más “jugadores” que nos aporten más valor a un menor coste, siempre en un marco dotado de seguridad jurídica.

1 Comentario

  1. Mar
    12 septiembre, 2017 a 5:54 pm — Responder

    Totalmente de acuerdo, el problema es que la reputación ahora mismo, tras la crisis, o en este escenario de semi-calma y tras los desmanes de las cajas de ahorros, el tema de las preferentes etc, en general casi todo el mundo prefiere ir a “lo seguro” que perciben les puede dar una entidad bancaria tradicional antes que someterse a experimentos. Una de los grandes retos de las Entodades financieras ahora mismo es sin duda su apuesta por el cambio de modelo,la digitalización, el acercamiento a los clientes hablando en su idioma, pero para mí el gran reto hoy día es recuperar la confianza de los clientes y la reputación. Diría casi que todos, excepto 2, y ya sabemos todos cuales son.

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