Fintech Innovation

El fenómeno de las `FinTech` explicado a través de dos enfoques de estrategia tecnológica

Seguramente la mayoría de vosotr@s ya habréis oído hablar de ellas. Están por todas partes. Son las FinTech, los nuevos entrantes en el panorama bancario mundial que llegan con un primer propósito claro de lograr la desintermediación de la cadena de valor de la banca convencional a través de propuestas de valor alternativas basadas en una verdadera explosión de nuevas tecnologías.

Efectivamente, estamos oyendo hablar mucho de ellas, pero hoy voy a intentar aportar un nuevo enfoque al tema – dentro de un ámbito puramente tecnológico-, para que podamos profundizar más en algunas de las causas de su aparición y sus características. Se requiere mucha investigación, y un fenómeno de esta magnitud no aparece de la noche a la mañana, sino que va gestándose poco a poco hasta que sucede `algo` que provoca su aceleración de forma exponencial. Por ello, en la banca convencional, este tema debe ser tratado desde el primer momento como una cuestión de estrategia, y no de táctica.

Siempre que nos encontramos ante un caso de entrada de nuevos agentes en un mercado, inmediatamente debemos acudir a las teorías de estrategia de empresa para intentar comprender muy bien cuál es la situación e identificar las posibles alternativas. La intuición es importante, pero ha de ser argumentada.

Y hoy, para explicar este fenómeno, me voy a servir de dos de los enfoques que nos aporta la estrategia tecnológica: 1) El proceso de discontinuidad tecnológica de Foster y 2) La teoría de la innovación disruptiva de Christensen & Raynor.

Veamos cada uno de ellos brevemente (ref. [1]):

  1. El proceso de discontinuidad tecnológica de Foster

Foster desarrolló un instrumento de análisis que pretendía facilitar la toma de decisiones estratégicas relacionadas con la gestión tecnológica de la empresa. Para ello, este investigador se basó en la idea de que existe una pauta en el desarrollo tecnológico de una industria que es la que va definiendo los distintos ciclos tecnológicos por los que va evolucionando. Cada uno de estos ciclos los representó a través de la que denominó como “Curva –S de Foster”, que podéis ver gráficamente en la siguiente

Figura 1.

Curva_Foster_S_fig_1

Figura 1: La Curva-S de Foster. Extraída de [1] a partir de Foster [3]

Como veis, en cada ciclo tecnológico de una industria (por ejemplo, la bancaria) nos podemos encontrar tres fases claramente definidas: una primera, donde el conocimiento está muy fragmentado y hay que establecer una base antes de poder progresar para obtener rendimiento de la inversión tecnológica; una segunda, en la parte central de la Curva-S, donde el conocimiento está consolidado y aún lejos de sus límites tecnológicos, y, por tanto, donde se obtiene el mayor rendimiento de la inversión; y una tercera, donde llegamos a la zona de los límites tecnológicos, en la que la única manera de avanzar es a través de lo que Foster denomina como “discontinuidad tecnológica”, porque nos encontramos ya ante una tecnología agotada y debe producirse un desplazamiento de una Curva-S a otra.

Esta discontinuidad tecnológica no es más que una innovación drástica, un cambio de tecnología, que hace que una industria avance más allá de los límites tecnológicos y evolucione para empezar un nuevo ciclo tecnológico. Podríamos decir que, en el momento actual, a esto se le denomina ´digitalización´ o ´transformación digital´.

Pues bien, Foster considera que esta discontinuidad debería darse en la fase segunda de la Curva –S, en el mejor momento de la tecnología que ha de sustituirse. ¿Por qué? Porque estos cambios no son fáciles, ya que en este proceso de discontinuidad hay un periodo de tiempo en el que hay que invertir, por un lado, en la tecnología en uso y, por otro, en acelerar el desarrollo de la nueva, que en sus inicios no resulta eficiente o rentable hasta que no llega a un determinado punto. Y a todo esto hay que añadirle además que, una vez que se realice el cambio tecnológico, toda la inversión de mantenimiento en la antigua tecnología representa “costes hundidos”, es decir, costes a fondo perdido. Está claro también que un entorno de crisis económico-financiera, entre otros factores, hace que la introducción de este cambio tecnológico se convierta en una decisión más que complicada.

Proceso_discontinuidad_tecnologica_fig_2

En la Figura 2 podéis ver el proceso de cambio tecnológico representado.

Además, debemos tener en cuenta que en el caso actual estamos hablando de la necesidad de realizar una discontinuidad tecnológica de enormes proporciones, sin precedentes, de una auténtica revolución tecnológica, enmarcada dentro de un contexto de Cuarta Revolución Industrial que está acelerando cambios en todos los sectores de forma exponencial, y que viene para cambiar las organizaciones – muy rígidas y reguladas- de arriba abajo y sus modelos de negocio.

Es evidente que este es uno de los elementos, dentro del ámbito tecnológico, que han aprovechado las FinTech: el retraso por parte del sector bancario en general en llevar a cabo su gran discontinuidad tecnológica, que es cuando un posible ‘atacante/entrante’ tiene ventajas frente a la industria consolidada.

Y aquí es cuando podemos añadir además un segundo elemento que también han aprovechado, relacionado con el anterior y señalado por Chris Skinner (mi gran maestro en estos temas) en su último libro “ValueWeb” [2]: la falta de cooperación entre los propios bancos para solucionar temas de gran complejidad como este, que un solo banco no es capaz de hacer frente por sí solo. Así, podemos extraer frases y preguntas representativas y para mí extraordinarias como son:

“In the good old days, for big challenges, Banks would get together and create a co-operative to solve the problem [SWIFT, Visa and MasterCard for example]”,  Why it was that banks could solve insoluble issues in the 1970s by working together, and yet they couldn`t work together in the 2010s to create a mobile wallet? Why haven`t banks cooperated to create a global mobile payment system? Skinner tiene clara la respuesta a estas preguntas: los bancos han perdido la confianza entre ellos y esto ha hecho que estén cediendo el terreno a los nuevos entrantes (Google, Apple, etc.) The answer is that Banks don’t trust each other anymore. However, because of this lack of trust, they’re giving ground to the upstarts.” Sin duda, un gran tema para la reflexión ¿no creéis?

El cambio tecnológico y su aceleración se convierten así, desde el punto de vista empresarial actual, no ya en una opción, sino en una necesidad para la supervivencia a medio plazo. Y es una cuestión de estrategia, no de táctica, porque va a cambiar toda la organización – como poco-, y porque requiere de alianzas.

Y si además tenemos en cuenta que vivimos en un mundo globalizado (no lo olvidemos), no es extraño que haya muchos expertos que estén llegando a afirmar que estamos ante una cuestión, no ya de estrategia empresarial, sino de orden superior, de país.

  1. La teoría de la innovación disruptiva de Christensen & Raynor

Es otro enfoque ampliamente reconocido que explica de forma clara las razones por las cuales las empresas establecidas se ven reemplazadas por nuevos entrantes con propuestas a priori menos atractivas.

Para ello, Christensen & Raynor [4] dividen las innovaciones en dos tipologías: evolutivas y disruptivas.

  • Las innovaciones evolutivas son aquellas que introducen las empresas para obtener mejores productos- dentro de una trayectoria de mejora del rendimiento existente-, que son vendidos con un amplio margen a los mejores clientes. En este aspecto, demostraron que llega un punto en que las empresas mejoran sus productos con características que exceden la capacidad de absorción del mercado. Y es aquí cuando aparecen otro tipo de innovaciones diferentes, las innovaciones disruptivas.                                                                                       
  • Las innovaciones disruptivas, a diferencia de las evolutivas, no introducen productos realmente tan buenos como las evolutivas, ni tampoco parecen dirigidos a la mayoría de los compradores de un determinado mercado. Sin embargo, como el producto es más fácil de usar, más práctico (lo que hoy asociamos a la experiencia de usuario) y más asequible en precio, logra captar la atención de un comprador previamente ignorado por las empresas establecidas. (Según los diversos estudios realizados sobre la industria bancaria, este segmento `ignorado` podrían ser los Millennials). Como estas innovaciones disruptivas no atraen en un primer momento a los clientes más exigentes (que, además, están dispuestos a pagar precios más elevados), casi siempre son introducidas por nuevos entrantes.

Pero aquí no acaba todo, porque, según los investigadores, una vez que la innovación disruptiva ha logrado afianzarse en el mercado, comienza también a mejorar a lo largo del tiempo y, poco a poco, los clientes de las empresas que optaron por las innovaciones evolutivas se dan cuenta de que sus necesidades pueden ser satisfechas por los productos ofrecidos por los nuevos entrantes. Como resultado, concluyen, las empresas líderes en la industria se ven sometidas a un proceso gradual de sustitución y, en un tiempo, podrían ser privadas de compradores.

Otro tema también para la reflexión ¿verdad?

Hoy os he traído dos teorías de estrategia de empresa representativas que espero os hayan aportado algo más de conocimiento sobre el fenómeno FinTech. A partir de aquí, cada un@ puede extraer sus propias conclusiones.

Referencias y Bibliografía recomendada

[1] Calabuig, Guirado, & Carrasco (2010). Política de empresa y estrategia. Editorial Universitas, S.A.

[2] Skinner (2016). ValueWeb: How Fintech Firms are Using Bitcoin Blockchain and Mobile Technologies to Create the Internet of ValueMarshall .Cavendish International (Asia) Pte Ltd

[3] Foster (1986). Innovation: The attacker’s advantage. Summit Books

[4] Christensen & Raynor (2013). The innovator’s solution: Creating and sustaining successful growth. Harvard Business Review Press.

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