Riesgos y Compliance

El reto de transformarse en un Compliance 3.0

La llegada al universo financiero del mundo digital ofrece a todas las áreas funcionales, y no sólo al negocio, unas inmejorables condiciones para desarrollar nuevas capacidades y habilidades…..si estás dispuesto a desaprender. En concreto, tú, como profesional, Compliance Officer ¿eres consciente de la magnitud de los cambios? ¿Percibes esta transformación digital como una amenaza, o por el contrario, como una gran oportunidad? Para mí, sin duda, estamos ante un reto único de poder transformarnos en un Compliance Officer 3.0. A continuación, trataré de compartir alguna de las que considero son las claves de la transformación del 2.0 al 3.0.

La agenda de negocio y regulatoria.

En un entorno de presión máxima sobre los márgenes, un apetito de riesgo contenido (por qué no hay demanda de crédito de calidad (¿?), donde los tambores de fusiones nacionales o transfronterizas empiezan a sonar con fuerza, ambicionando a medio plazo dobles dígitos de rentabilidad sobre el capital pero que hoy en día apenas superan el coste de capital o mejorar la eficiencia son, por solo citar algunas, las palancas de concentración. Por el ámbito regulatorio, la agenda a cinco años vista ya la quisieran para sí los equipos de ventas en cuanto a cartera de proyectos futuros. Sin ánimo de ser exhaustivo. El cóctel de nomenclaturas normativas común en el ámbito europeo/mundial: Basilea III, MiFID II, MIFIR, 4ª Directiva de Blanqueo o al nueva en materia de Protección de Datos; al otro lado del Atlántico, en EE:UU: Dood Frank o FATCA; y más cercano, en el Reino Unido con los modelos de ring-fence (o aislamiento) de la banca de inversión para proteger (a los depositantes) de banca al por menor; y de Solvencia II, en el ámbito asegurador.

En materia de Supervisión, el nuevo guardián, situado en Fráncfort, está sentando las bases de un nuevo sistema de supervisión (1), evolutivo para todas las entidades afectadas, donde ahora el foco está en conocer mejor la estrategia de las entidades, que estas tengan un perfil de riesgo adecuado y donde destaquen las prácticas de buen gobierno corporativo. Y por último, en un ámbito más local, las novedades en materia de gobierno corporativo y gestión de riesgos, ya bien sea en forma de Ley de Sociedades de Capital o la de Ordenación bancaria, Código de Buen Gobierno (2) o la reforma del Código penal, por citar sólo las más recientes. Como se ha expuesto, la normativa es compleja y muy extensa.

Las entidades han emprendido un viaje hacia un cambio cultural, si se me permite la expresión, más responsable socialmente, avanzado en distinto nivel según los casos, pero que es imparable. Por eso ahora, como nunca antes había ocurrido, las entidades dirigen más sus miradas hacia los departamentos de Cumplimiento Normativo. Para los que no tengan tan claro cuál es el camino, hay dos tendencias que contribuyen a evitar este posible alejamiento hacia una actitud más responsable. Por un lado, la firmeza de las sanciones multimillonarias a entidades por errores pasados, evitando tentaciones futuras. Por otro, una sociedad cada vez más sensible a que por mala praxis de algunas instituciones, haya que volver a rescatarlas con dinero público o no cumplan con su fin social.

La oportunidad del Compliance Officer.

Y los Compliance Officer, ante este panorama, pretendemos sacar de nuestro día a día el tiempo necesario para familiarizarnos y participar activamente en los procesos de innovación y transformación del sistema financiero al mundo digital. ¿Cómo conseguirlo? No tengo la respuesta. Pero sí muchas preguntas que formuladas de forma paulatina nos pueden ayudar a entender mejor el rol que se espera de nosotros. Los nuevos modelos de negocio hoy se plantean, por ejemplo, cómo extraer mayor valor de la gestión de los datos (‘Big Data’ (3)) como palanca estratégica. Exploran nuevas formas de relación omnicanal (redes sociales, móvil, web, chat, videoconferencia) con los clientes de forma síncrona (respuesta inmediata y personalizada), donde la oficina juega su papel pero no necesariamente el más importante. Un mundo, el digital, que también ha creado su propia moneda (las criptomonedas (4), que teniendo en Bitcoin su máxima expresión, no es la única sino que la acompañan ya más de 500 tipos distintos). Existe una fuerte presión para que los medios de pago sean cada vez más ágiles procesando y a costes más bajos. Los emprendedores utilizan novedosos soportes de captación o prestación de fondos (crowdfunding/lending), que no necesariamente pasan por el sistema financiero. En el lado del mal uso de este avance digital, también hay terreno para que las actividades criminales, amparadas en el aparente anonimato y el uso malintencionado de la tecnología estén provocando que la ciberseguridad (5) sea un asunto prioritario de escala planetaria. Estos han sido sólo algunos ejemplos que ilustran las áreas de conocimiento hacia las que creo el Compliance Officer debe evolucionar…..porque el negocio ya lo está haciendo y nos plantea cuestiones que hemos de ser capaces de analizar.

Sin duda, aún estamos a tiempo de crear un plan de desarrollo personal en el campo digital (a modo de cuaderno de bitácora) donde adquirir nuevas destrezas y habilidades, familiarizarnos con nuevos modelos de negocio y saber trasladar las exigencias de un mundo regulatorio que funciona en clave 2.0, pero que evoluciona firme hacia el 3.0. Para ello, debemos dedicar una parte de tu tiempo, de calidad, a trabajar en esta transformación si queremos convertirnos en el Compliance Officer 3.0. No tenemos tiempo que perder.

 

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3 Comentario

  1. Juan
    7 junio, 2015 a 10:02 pm — Responder

    Gracias Carlos,

    Un artículo muy atinado en el que has dado en el clavo.

    La vorágine en la que estamos inmersos no nos permite hacer el ejercicio imprescindible que nos propones: pararnos para analizar las nuevas tendencias de negocio y buscar su encaje normativo, algo para lo que muchas veces ni siquiera el regulador tiene respuesta.

  2. Maria
    19 junio, 2015 a 11:35 am — Responder

    Interesante artículo

  3. maria
    24 junio, 2015 a 9:25 pm — Responder

    Muy claro

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