Riesgos y Compliance

Europa, la isla del tesoro de los Piratas Informáticos.

El reciente robo de datos sufrido por The Phone House ha demostrado lo fácil que es robar información personal. Las instituciones financieras europeas deben aumentar drásticamente su seguridad para proteger adecuadamente a sus clientes de los ciber-ataques que sufren cada vez más los usuarios europeos.

El uso del móvil se ha convertido en el nuevo paradigma para la mayoría de los ciudadanos europeos. Con 521 millones de conexiones móviles en Europa Occidental y 583 millones de terminales móviles en Centro Europa y Europa del Este, está claro que la población europea depende de sus dispositivos móviles. La adopción global de los smartphones en Europa ha seguido un camino diferente a casi cualquier otro desarrollo tecnológico, con un crecimiento increíblemente rápido y una aún más rápida implementación en industrias tales como la salud, el entretenimiento, los pagos y la banca.

Las instituciones financieras europeas tienen una larga y establecida historia en el marco europeo. Con una penetración en la sociedad del 93% en Europa Occidental, la infraestructura bancaria europea proporciona un buen servicio para la mayoría de los ciudadanos, con fácil acceso a los servicios financieros.

Un claro ejemplo de la prosperidad del sector financiero en Europa es la penetración bancaria que disfrutan los países escandinavos (99% en Suecia, el 99,7% en Finlandia y Dinamarca). Este alto uso de los servicios financieros se ve acompañada por la digitalización de sus servicios bancarios, en donde los consumidores cada vez recurren más a los servicios de la banca móvil (82% en Suecia, el 84% en Dinamarca, 86% en Finlandia y el 89% en Finlandia). La utilización de dispositivos móviles para los distintos servicios bancarios y de pago se ha generalizado tanto que Dinamarca acaba de anunciar que quiere convertirse en el primer país sin efectivo en el año 2016.

Gracias a la grana acogida de los móviles en Europa Occidental, los ciudadanos europeos han encontrado una nueva manera de comprar y pagar por sus productos, reduciendo drásticamente el uso de efectivo. Así, como resultado, el Reino Unido es el hogar del comercio móvil más establecido en Europa, donde una de cada cinco clientes on-line realizan sus transacciones utilizando sus smartphones.

Alemania es uno de los países más activos en comercio electrónico, en donde el 77,3% de la población germana disfruta de las ventajas de las compras online. Esta tendencia hacia los medios de pago digitales se ha generalizado tanto que uno de cada tres alemanes ya declaran que preferirían utilizar su smartphone para realizar transacciones que dinero en efectivo.

Por desgracia, este rico panorama financiero ha hecho de Europa un objetivo muy atractivo para los cibercriminales, que ven a la región como un objetivo prioritario para el robo de información personal y financiera.

Los cibercriminales, conocedores de la tecnología existente utilizada por el sector financiero, son un verdadero peligro, tanto para bancos como para sus clientes, lanzando persistentemente sofisticados ataques cibernéticos a la industria. La falta de una defensa eficaz contra estos ataques hace del sector financiero un objetivo altamente lucrativo para muchos hackers profesionales. Los robos de datos a bancos y clientes no sólo perjudican la información confidencial de los mismos, sino que también generan un daño difícilmente reparable en la reputación de las instituciones financieras comprometidas.

Los 190 robos de datos sufridos en 2014 en toda Europa manifiestan que la protección contra ataques cibernéticos debe ser la máxima prioridad para todas las instituciones financieras europeas. Con 62.086 ataques durante sólo 2014, España lidera el ranking de los países europeos más atacados, seguido por el Reino Unido con 58.739 y Alemania con 38.918 ataques.

Uno de los principales problemas a los que se enfrentan los bancos europeos es el altísimo coste del mantenimiento de tecnologías obsoletas, que muchos consideran como un coste desproporcionadamente alto. A pesar de que muchas instituciones financieras son conscientes de que las soluciones actuales no son lo suficientemente seguras, la mayoría de ellas optan por utilizar soluciones rápidas, parcheando los problemas de seguridad que puedan surgir en vez de atajar el problema por completo.

Estos riesgos han contribuido a la preocupación de los europeos sobre la seguridad de sus pagos móviles, que todavía ven este sistema de pago como vulnerable a ataques externos. Las instituciones financieras europeas deben garantizar la seguridad de los datos de sus clientes como prioridad, de lo contrario van a perder la oportunidad de sacar provecho de la inmensa oportunidad que presenta el canal móvil. Los bancos que tarden en reaccionar serán empujados a un segundo plano por nuevas empresas más conocedoras de las demandas del cliente, tanto para en comodidad del servicio como en seguridad del mismo.

Omlis ha desarrollado una arquitectura de cifrado que protege las transacciones directamente en el canal móvil. La tecnología utilizada por Omlis permite utiliza técnicas únicas de autenticación de dispositivos y almacenamiento de datos diseñados específicamente para los pagos digitales, proporcionando una protección completa de los datos de pago de los consumidores. Nos esforzamos en hacer realidad un futuro en el que cualquier persona, en cualquier lugar, pueda utilizar su dispositivo móvil y para realizar cualquier actividad comercial con la confianza total y absoluta de que sus datos no van a verse comprometidos.

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