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Financiación Alternativa: España debe mover ficha.

En abril de 2015 asistí a una conferencia en Nueva York del ex Secretario de Tesoro de Estados Unidos, Lawrence H. Summers, en la que de manera enérgica subrayó que un sistema financiero poco diversificado es un sistema débil. ¿Cuál es la situación en nuestro país? España ha avanzado positivamente en la creación de mecanismos alternativos de financiación accesibles a la gran empresa. Sin embargo, las pequeñas y medianas empresas (Pymes) – que son el motor de la creación de empleo- no pueden acceder a los mercados financieros para obtener financiación no bancaria dado su reducido tamaño. En consecuencia, las Pymes españolas siguen dependiendo exclusivamente de la financiación bancaria. Esto convierte a España en una economía débil y dependiente. La crisis frenó en seco la financiación bancaria ahogando a nuestras Pymes y no debemos permitir que esto vuelva a ocurrir. Al igual que España está intentando dejar de depender del “ladrillo”, también debe fomentar mecanismos alternativos de financiación para no depender exclusivamente de la banca y crear las bases de una economía más estable que proteja el futuro de nuestras Pymes.

¿Qué puede hacer España al respecto? Otros países desarrollados, como Reino Unido, han reaccionado de manera enérgica ante este grave problema fomentado la financiación alternativa a sus Pymes de manera contundente. A continuación expongo algunas de las medidas implementadas con éxito en países de nuestro entorno:

1.- Derivación por ley de solicitudes rechazadas por la banca a plataformas alternativas: El gobierno británico ha aprobado una normativa denominada “mandatory bank referral scheme” en virtud de la cual los bancos están obligados por ley a referir a las plataformas aquellas solicitudes de financiación que han sido rechazadas por ellos. Incluso en países en donde dicha medida no es obligatoria, como Alemania o Estados Unidos, los bancos están llegando a acuerdos con plataformas para referirles operaciones e incluso para invertir a través de ellas. España debe implantar dicha medida, supervisar su cumplimiento y fomentar la colaboración entre la banca y las plataformas.

2.- Coinversión: A través del British Business Bank el gobierno británico coinvierte en préstamos a Pymes generados por plataformas alternativas en las mismas condiciones y junto con inversores privados. En lugar de crear organismos públicos para otorgar préstamos o programas de crédito que dependen del canal bancario, el gobierno británico se ha dado cuenta que es más efectivo hacerlo directamente a través de plataformas privadas. España debe aprender de dicha medida e invertir en las mismas condiciones que el sector privado.

3.- Fiscalidad: A partir de abril de 2016 los inversores británicos se beneficiarán de deducciones fiscales en su IRPF cuando inviertan en préstamos P2P a través del denominado “Lending ISA”. En materia fiscal, España debería i) aplicar deducciones fiscales a la inversión en préstamos a Pymes al igual que las ya existentes para inversiones en capital de “start ups”, ii) suprimir la obligación de aplicar retenciones (actualmente cuando el banco presta a una compañía no hay retención sin embargo cuando el particular presta sí hay retención) iii) así como la creación de un marco fiscal beneficioso para facilitar la creación de vehículos de deuda domiciliados en España fiscalmente eficientes y evitar que los vehículos de deuda “viajen” a Luxemburgo.

4.- Normativa que regula el sector: España ha acertado en regular el sector del crowdfunding a través de la Ley de Financiación Empresarial pero en ella se ha limitado a proteger al inversor y, a diferencia del ejemplo británico, la ley española no ha sido acompañada de medidas como las enumeradas anteriormente que fomenten el crecimiento de esta nueva fuente de financiación. Muy al contrario nuestra normativa impone trabas no existentes en otros países tales como prohibir mecanismos automáticos de inversión, imposición de límites a la inversión, prohibición de perfiles ciegos de los prestatarios, limitaciones a la inversión por las propias plataformas o imposición de mecanismos de identificación a los inversores muy gravosos (ej. firma electrónica). La normativa en España debería evolucionar para igualarse a la de los países más desarrollados en el sector como Reino Unido y sobre todo incorporar medidas que apoyen el desarrollo del sector, de lo contrario nuestras empresas tendrán una desventaja competitiva.

Otros países desarrollados han aprendido de sus errores y están fomentado de manera contundente el desarrollo de fuentes de financiación alternativas, ahora le toca a España mover ficha.

Sergio Antón

Miembro del European Crowdfunding Stakeholders Forum de la Comisión Europea y CEO de MytripleA.com.

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