Talento y cultura

La banca innova pero no educa

If we are going to survive, we desperately need the next generation to be smarter, more adaptable, and better prepared than any that has gone before. Our only chance is to improve the way we teach our young, to equip our young people with the skills and the attitudes that might steer this world of ours to a far safer place than at present looks likely. extraído de la película We Are the People Weve Been Waiting For.

La ley de educación española introduce la enseñanza financiera tanto en Educación Primaria como en la Educación Secundaria Obligatoria, ¿es suficiente? ¿es el camino? ¿Son las instituciones financieras las que están en  mejor posición para abanderar la instrucción financiera de los más jóvenes?

Como se pone de manifiesto en uno de los capítulos del trabajo de la Fundación de Estudios Financieros «Los desafíos del Sector Financiero: recuperando la confianza y mejorando la cultura financiera“, el papel que corresponde desempeñar en esta materia a las entidades financieras privadas es objeto de debate y controversia. En un reciente documento de trabajo publicado por la OCDE, se pone de manifiesto que la desconfianza del público potencial hacia las entidades financieras constituye uno de los principales problemas para asegurar la eficacia de los programas de educación financiera.

Otros autores han denunciado que la línea divisoria entre los proyectos educativos y el marketing de las entidades financieras no siempre está bien definida, lo que resta credibilidad a los programas, o, desde una perspectiva más amplia, que los intereses de las entidades de crédito no se pueden alinear convenientemente con los del cliente por diferentes razones, entre las que destaca la política comercial por objetivos de algunas entidades.
Otros, como Keepunto, opinan que resulta contradictorio que los bancos impulsen programas de educación financiera mientras continúan desarrollando productos financieros cada vez más complejos y menos comprensibles para los consumidores. 
Incluso hay algunas voces acreditadas que van más lejos, por ejemplo la de nuestro insigne filósofo y pedagogo J.A. Marina, ganador del Premio Innovación Educativa Giner de los Ríos, que dice: “Es el complejo político-financiero quien debe recibir una mejor educación… ¡Claro que debemos enseñar nociones básicas de economía a nuestros alumnos! Pero no para que sean dóciles consumidores, sino para que desarrollen su pensamiento crítico”.
 
En mi opinión, que va en la línea de J.A. Marina,  es paradójico que instituciones 1.0, como son los bancos, quieran abanderar la necesaria educación 3.0 . “El aprendizaje invisible en la sociedad 3.0 necesita dejar atrás el paradigma industrial y los modelos pedagógicos bancarios (véase Freire, 1968) que transmiten información y conocimiento “preventivo” (p. ej. ejercicios de memorización de las capitales del mundo) y debe evolucionar hacia formas de aprendizaje que hagan uso de los espacios invisibles para construir conocimiento práctico y valioso a nivel personal y social”. (Cobo y Moravec, 2011).
Ya no lo escucho en público, pero sigo escuchándolo en “la intimidad”:” los bancos no tienen que innovar y en un banco lo que no cuentas son cuentos”.
Pues eso.
Los bancos ni deben ni pueden abanderar la preparación, de ningún tipo, de nuestros jóvenes.

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