Fintech InnovationInnovación

La democratización del trading automático

La penetración de la tecnología en el mundo financiero no es ninguna novedad. Hay gran variedad de subsectores dentro del ámbito #fintech afectados severamente.

Hay uno en concreto que comienza a despertar y en el que vale la pena mirar con algo de detalle. Se trata del sub-sector de gestión de las finanzas personales o, en inglés, “personal wealth management”. Procuran ofrecer al inversor final las herramientas que antaño solo estaban disponibles para los institucionales.

A menudo se apalancan en el escaso valor percibido por parte del inversor de las instituciones de servicios financieros que lo atienden.

Un caso particular de esto son las estrategias cuantitativas de inversión. En la actualidad la industria de fondos de inversión generalista basa una gran parte de su negocio en algoritmos que toman las decisiones de inversión “sin pensar” y las ejecutan “sin sentir”.

Esto viene siendo así para la industria desde hace mucho tiempo (el fondo de bonos con mayor capitalización del mundo -hoy en 59 B$- está totalmente gestionado por máquinas) pero no ha sido posible disponer de esta tecnología para el inversor amateur.

Desde unos pocos años, esto ya no es así.

Existen multitud de iniciativas (aunque la mayoría de ellas con aspectos de mejora importantes) que nos permiten “contratar” estrategias “automáticas” que compran y vendan por nosotros en nuestra cuenta.

Desde entornos de mirror trading en los que nuestra cuenta replica la cuenta de un operador en cualquier parte del mundo hasta marketplaces donde puedo alquilar estrategias totalmente automáticas de trading diseñadas por un desarrollador profesional y auditadas por un tercero independiente.

Este mar de iniciativas requiere un minucioso estudio de ventajas e inconvenientes. Como siempre que surgen tecnologías novedosas traen de la mano retos que es necesario resolver con solvencia. En este caso hemos de pensar en aspectos regulatorios, conflictos de intereses de los proveedores de señales, profesionalidad en las ejecuciones, herramientas de control de riesgos etc.

Un mundo apasionante que hoy ya nos permite diversificar nuestro patrimonio a través de activos frecuentemente descorrelacionados con el resto de los mercados. Eligiendo correctamente el riesgo (a través del apalancamiento) que queremos para nuestra cartera, podemos descansar tranquilos mientras las máquinas operan en nuestra cuenta.

Es, por ahora, un mercado inmaduro en el que existen aún pocas iniciativas de valor. Parece evidente que los players actuales explotan razonablemente bien las tecnologías disponibles pero en su mayor parte siguen pensando “a la vieja usanza”. Olvidan muchas veces que el centro de su negocio ha de ser el inversor y en segundo lugar el “gurú” que aporta la idea de trading que funciona.

Por suerte esto está empezando a cambiar. Se empiezan a ver iniciativas que “apuntan maneras”.

Con su llegada veremos un cambio de modelo hacia uno en el que el “win-win” sea mucho más común de lo que lo es hoy en día en el sector.

A la par el principal reto al que se enfrentan todas estas iniciativas de trading automático es sin duda el desconocimiento del inversor “generalista” sobre su funcionamiento. Tendrán que esmerarse y hacer un enorme esfuerzo de educación antes de lanzar ambiciosas campañas de marketing.

2 Comentario

  1. 27 julio, 2015 a 5:15 pm — Responder

    Muchas gracias por dejarme este espacio en este magnífico blog!

  2. 27 julio, 2015 a 5:31 pm — Responder

    Horacio;
    Enhorabuena por tu post. El honor es para nosotros el poder contar contigo.
    Respecto al contenido del post es cierto que la tecnología hará la vida del inversor más fácil. Pero estoy contigo que estas nuevas FINTECH deben contemplar en sus estrategias la
    palabra COMUNICACION y EMOCION.

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Post anterior

Visual Thinking: un lenguaje para el cambio y la innovación

Próximo post

IoT en Banca