Innovación

Los grupos de Whatsapp de madres serán la fuerza que cambie el sistema bancario mundial

Me llega a casa una nota del cole diciéndome que tengo que pagar 3 € para una excursión. Además del número de cuenta, me da datos sobre la sucursal: Banesto, en la Calle Real nº 43. Llevo dos años viviendo en el portal 41 y sé de sobra que en el 43 no hay ninguna sucursal de ningún banco. En el grupo de Whatsapp de ͞madres͟, una de ellas es más amable que yo e informa a las demás de la sucursal inexistente. El chat se enciende y alguien propone ir a quemar el colegio, empalar al director y luego ir directamente a buscar a cualquier trabajador relacionado de alguna forma con la entidad extinta para proporcionarle el oportuno castigo divino. Los empleados de la sucursal más cercana del Santander ya pueden echarse a temblar.

Desde los altos despachos de un rascacielos cualquiera de una gran ciudad se subestima el poder que tienen los usuarios hablando entre ellos por grupos de Whastapp. Los sesudos directivos de bancos tradicionales planifican sofisticadas estrategias que se dan de bruces con los padres y madres de niños de siete años poniendo 3 € encima del mostrador de la sucursal de la esquina delante de un letrero que reza: ͞los ingresos a cuentas de otro titular tendrán un coste de 3 €͟.

Los bancos no se dan cuenta de la bofetada de realidad que sufre el cliente en ese momento. Es justo ahí cuando el pensamiento de ͞me están tomando el pelo͟ toma fuerza y comienza a arraigar, creando raíces de los que brotará, en cualquier barra de bar o comida familiar el conocido ͞¿sabéis que he ido al banco y esos sinvergüenzas me han cobrado 3 € por hacer un ingreso a la cuenta del colegio?͟.

Mientras millones de chats, comidas familiares y tardes de cañas con los amigos echan humo por el maltrato de los grandes bancos a los usuarios, hay otras entidades que están preparadas para acoger con cariño a los damnificados. Estas otras organizaciones escuchan a sus posibles clientes y averiguan quién es quién en cada comunidad. Tiene gracia que sea lo mismo que hicieron antes aquellos que ahora son grandes y miran desde las alturas de sus rascacielos. ¿O cuál era el trabajo de un director de sucursal bancaria de hace 30 años sino escuchar a las personas con más amigos, clientes o familiares en el barrio para que hiciesen de gancho para atraer a los demás a la oficina?

Es verdad que ahora la mayoría de nosotros vamos corriendo de un lado a otro y queremos hacer todo por Internet (compra de los regalos de los niños, pedir cita en el médico o en la peluquería, soñar con las vacaciones de mi vida…). Ya no conocemos a los chicos de nuestra sucursal. Y esa falta de vínculo hace que los grandes bancos se hayan olvidado de la importancia de las redes de influencia…entre los usuarios. Piensan que los clientes nos hemos evaporado, que ya no somos personas que hablamos unas con otras.

Las redes de influencia no son visibles a simple vista, pero sí que son importantes. De hecho, en cualquier negocio (global o local), conocer las relaciones entre usuarios son la clave del éxito. El director del cole de mis hijos ha influido en la profesora para que enviase la circular con la aportación para la excursión. A su vez, ésta ha influido en los progenitores de sus alumnos, que se relacionan a través de múltiples canales (chat de Whatsapp, la cafetería del barrio, la ludoteca…) y que han convenido que la única forma de conseguir justicia es abrir a la canal a cualquier empleado del Santander.

2 Comentario

  1. Angel Galán
    8 junio, 2016 a 9:15 am — Responder

    Genial artículo María, me ha encantado!!! Es más, diría que no sólo pueden cambiar el sistema bancario si no muchas más aspectos y sectores de nuestra sociedad.
    Espero que algún día, las grandes corporaciones, realmente hagan las cosas pensando en el cliente y personas de la calle, en caso contrario, habrá que obligarles 😉

  2. Luis de Simón
    8 julio, 2016 a 11:16 am — Responder

    Me ha encantado el articulo. Qué sería de los colegios y actualmente de nuestras vidas sin esos grupos de whatsapp (o del programa que sea). Y estoy de acuerdo con la necesidad de integrar a todas las redes de influencia sea a través de la plataforma que sea.

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Post anterior

¿Por qué los Proyectos Intrapreneur Fallan?

Próximo post

La sociedad sin dinero en metálico