Fintech InnovationNuevos competidores

Maridaje banca / fintech.

Mucho se ha escrito y continúa escribiéndose sobre la relación banca/fintech en el nuevo ecosistema financiero-digital a cuyo nacimiento asistimos.

Desde que en 2007 se iniciara la crisis económica y financiera en nuestro país, muchos son también los ajustes que la banca ha tenido que acometer y que aún no han llegado a su fin: cierre de sucursales, disminución del número de empleados, fusiones y absorciones bancarias, adoptadas en algunos casos, como solución menos mala, pérdida de la confianza de los clientes en sus entidades por su mala praxis, mayores exigencias normativas y regulatorias desde la Unión Europea y un largo etcétera. Enfrentarse a todos estos factores supone invertir recursos financieros y tiempo, dedicación de personal, con el consiguiente coste de oportunidad…

Si a todo este caldo de cultivo le añadimos, por ejemplo, un par de ingredientes más, a saber, la tendencia descendente desde entonces de los tipos de interés (a modo de revulsivo para frenar la crisis e incentivar el consumo y la inversión); y la creciente llegada de nuevos actores/proveedores de servicios financieros basados en la innovación, agilidad y que proporcionan una excelente experiencia de uso al cliente, entonces nos encontramos con una banca que se ve reflejada en la expresión “a perro flaco, todo son pulgas”.

La banca está lidiando con unos costes y unas estructuras insostenibles, nuevos players le están desagregando su cadena de valor y encima los productos y servicios que ofrece son percibidos por los clientes como iguales en los distintos bancos, sin un aporte de valor específico para el cliente.

El banco tradicional era un supermercado financiero que vendía de todo y ahora le han surgido competidores de nicho que atacan sus distintas áreas de negocio. Son competidores muy especializados, flexibles y ágiles. Y es que la sombra del fintech comienza a alargarse.

Se me viene a la mente una anécdota vivida durante mi etapa profesional en uno de los grandes bancos, hace ya más de quince años. Estaba recibiendo formación en su centro-residencia de formación en Madrid e impregnándome de su política de empresa y aquellos tiburones de las finanzas nos “recomendaron” leer un libro de moda. Se titulaba “¿Quién se ha llevado mi queso?” y trataba sobre la necesidad de aprender a adaptarse a los cambios en el trabajo y en la vida y lo inútil que resulta la resistencia a los mismos. Hay que detectar el cambio y actuar rápidamente. Ser muy proactivo para buscar nuevas y provechosas fuentes de negocio antes de agotar las ya conocidas. Esa era la lección que teníamos que aprender y emprender como referente para lograr el éxito en nuestras carreras profesionales en la entidad.

Ahora es la banca la que busca nuevos quesos, o eso dice al menos.

Definitivamente la banca hoy tiene que rediseñar, reinventar, evolucionar su tradicional modelo de negocio para ofrecer a sus clientes algo más que convierta en único a ese banco y que así lo perciban sus clientes. Generar un valor diferencial y exclusivo para sus clientes y que sea percibido y deseado por éstos que son “la savia del árbol”. Ofrecer el mejor y más personalizado servicio al cliente.

Para conseguir los objetivos descritos, la banca ha de apoyarse, al menos, en estas palancas:

1) Plataforma tecnológica. Debe plantearse aumentar la colaboración con otros bancos, compañías o fintechs para abaratar costes en el desarrollo de aquello que no es su core business. Maridaje banca/fintech.

Sirve como ejemplo de ésto la aparición en estos días de la plataforma de pagos Bizum que es compartida por clientes de diferentes entidades financieras. ¿Nos lo hubiésemos imaginado hace tan solo cinco años?

2) Cambio operativo y cambio de cultura empresarial en toda la jerarquía de la organización, en su seno, real, de verdad. No basta con guiños y asentir. Es necesario asumir la transformación digital de las personas de la organización para lograr la transformación digital de los procesos y ser más eficientes. Formación, colaboración, cooperación, coopetición, que el líder inmediato nos arrastre desde su convencimiento en este difícil cambio de cultura y evitar las jerarquías verticales; evolucionar en la horizontalidad.

3) Desarrollar procesos internos simples, ágiles y flexibles. Casi nada.

Aquí, al igual que en el punto 1), toca diseñar y valorar económicamente diferentes estrategias, ya que quizás sea mejor adquirirlos externamente que desarrollarlos o incluso puede que parte de éstos se puedan compartir con otras entidades, fintechs o bigtechs.

4) Practicar una política de transparencia y de buenas prácticas bancarias para recobrar la confianza perdida por los clientes durante la crisis.

Tras este sencillo escenario expuesto, si realizamos un análisis DAFO de la banca y de las nuevas Startups que han llegado para conformar el nuevo ecosistema fintech, podemos observar al superponerlos que las debilidades y amenazas para la banca son a su vez las fortalezas y oportunidades del fintech, y viceversa ( me remito al dibujo que he realizado y que encabeza este post).

Así pues, en mi humilde opinión, banca y fintech deben aliarse para aprovechar estas ventajas competitivas y poder construir valor dentro del nuevo ecosistema financiero que demandamos los clientes, ya que no debemos olvidar que otros competidores pueden irrumpir en el sector financiero -por ejemplo las denominadas GAFA-.

Aún urge un cambio en el modo de pensar de los bancos e incluso de algunas de las fintechs más maduras. La digitalización ha de ser percibida como una oportunidad para la supervivencia de la banca y, desde luego, el fintech necesita a los bancos, su experiencia en la gestión de clientes.

Por último quiero cerrar el post con una imagen que me impactó y me ha hecho reflexionar mucho. La imagen fue publicada en la web de ticbeat.com con el titular: “Saca tus propias conclusiones…”

Viene al hilo de la cuestión tratada y supongo que también os hará pensar a tod@s vosotr@s.

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¿Alguien podía haberlo imaginado hace diez años?

¿Alguien puede imaginar lo que ocurrirá en otros diez años? Apasionante.

1 Comentario

  1. Xele
    30 noviembre, 2016 a 5:30 pm — Responder

    Interesante articulo. Creo que la asignacion de clientes y contratos a oficinas concretas es la principal barrera organizativa de los bancos en su transformacion digital y a mi juicio, un freno al maridaje.

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