Fintech Innovation

Patentes, innovación y Fintech.

Parece que no aprendemos…formamos parte de la Unión Europea desde hace años…lo que implica la adopción de estrategias alineadas con las políticas creadas por la Comisión Europea, entre las cuales ocupa un lugar central la creación de un modelo económico basado en poner en valor el conocimiento generado por los estados miembros, es decir su transformación en productos y servicios de alto contenido tecnológico, que sean soluciones adaptables a los mercados globales.
En esta estrategia, hay dos ejes fundamentales sobre los que debe asentarse la creación de nuevos productos y servicios high-tech y su transferencia a los mercados: Un sistema de estandarización que facilite la adopción masiva por la industria y que al mismo tiempo incentive las actividades de I+D, y la patente unitaria-tribunal de la patente unitaria , que permita proteger las invenciones de una manera sencilla en el territorio de la Unión Europea a la vez que una única decisión sobre infracción de patentes despliegue efectos únicos en (casi) todo el territorio de la UE.
Me resisto a pensar que en España no generamos conocimiento susceptible de ser patentado. Susceptible de ser patentado me refiero a que dicho conocimiento pueda tener interés comercial, es decir, sirva para la creación de nuevos productos o de mejoras de existentes que resuelvan necesidades de sus potenciales usuarios.
La verdad es que España es un país relevante en cuanto a producción científica, pero no sólo eso, en determinados sectores con un componente tecnológico e industrial importante, destacamos no solo a nivel de la Unión Europa sino también a escala mundial. España es un actor relevante en la industria de la automoción y alimentaria. La industria de la biotecnología está experimentando un desarrollo considerable, asentado en la tradición de las industrias químicas y farmacéuticas, especialmente en Catalunya.
Pero si nos fijamos en los indicadores de patentes de España, es decir, de las invenciones aplicables a la industria, parece que estemos hablando de repente de otro país, situado en un lugar lejano de nuestro entorno europeo.
Esta situación contradictoria nos penaliza. Lo que en realidad ocurre es que no somos capaces de capturar el valor económico del excelente conocimiento que generamos de la forma adecuada y ello tiene como consecuencia una mala o inexistente reputación como país de primera división mundial para el desarrollo (y a la postre financiación) de actividades industriales y tecnológicas de alto valor añadido, más allá de un entorno jurídico seguro (sin duda mejorable especialmente en el trato fiscal a los emprendedores-autónomos y la burocracia) correspondiente a un país de la Unión Europea, calidad de vida o la posibilidad de acceso a mano de obra calificada a bajo precio. Desde un punto de vista empresarial, la falta de incorporación de una estrategia de Propiedad Industrial en el día a día de nuestras organizaciones agrava definitivamente esta situación, implicando no estar al corriente de lo que hacen nuestros competidores y por tanto no anticipar tendencias de mercado y tecnológicas, identificar oportunidades, etc. Y lo más grave, no nos permite la creación de nuevos modelos de negocio cimentados a partir de tecnologías disruptivas.
Creo que tenemos que quitarnos el complejo de que no somos un país tecnológico. Creo que este complejo está asentado sobre todo en nuestras grandes multinacionales, que a pesar de contar con recursos para ello, no priorizaron la protección del conocimiento generado en sus organizaciones y por lo tanto no lo convirtieron en eje de su competitividad. Es una lástima porque si vamos al detalle, nos damos cuenta de que en muchos casos, estamos en igualdad de condiciones en términos de formación, conocimiento, experiencia industrial y tecnológica con las que cuentan los países de nuestro entorno. Este es uno de los factores, no el único, que sitúan a España en una posición (que repito no se corresponde con la generación real de conocimiento tecnológico e innovador en nuestro país) de desventaja con otros países cercanos y economías de peso similar a la nuestra. Parece pues que se trata más de una cuestión de cultura organizacional o de gestión de prioridades.
Parece púes que caló más de lo que podíamos imaginar el tópico de “que inventen ellos!” Pero me resisto a creer que la fuerza de nuestro talento humano y profesional no es capaz de romper la barrera de los tópicos e inercias negativas de nuestro país como lugar irrelevante para la producción tecnológica en el mundo. Mirando a las estadísticas de patentes sin embargo y como comentaba antes, parece todo lo contrario. En España se solicitaron el año pasado unas 1.500 solicitudes de patentes europeas, por 24.000 en Alemania, 10.000 en Francia o 7.000 en Holanda. Estos datos no encajan de ninguna manera con el talento de nuestros investigadores y profesionales.
Que falta por mejorar:
Un sistema de protección y defensa de la Propiedad Industrial al servicio de los generadores de conocimiento, especialmente Pymes. La nueva Ley de patentes (por fin) que entrará en vigor en 2017 prevé el examen de oficio por parte de la Oficina de patentes y marcas española de los requisitos de patentabilidad, alineándonos con nuestro entorno legal más próximo.
La especialización de nuestros tribunales de justicia. Un impulso para ello puede ser la incorporación de España al Acuerdo de la Patente unitaria y el Tribunal Unificado de patentes, que permitirá proteger una patente en bloque en la mayoría de países de la Unión Europea al mismo tiempo que las decisiones sobre infracción de patentes tendrán el mismo efecto en dichos territorios. Si España formara parte de dicho acuerdo, con su entrada en vigor, una división local del Tribunal Unificado se establecería en nuestro país, con el español como idioma de trabajo.
Que nuestro tejido industrial sea capaz de aprovechar el conocimiento disruptivo generado por nuestras Universidades y Centros tecnológicos. Estos, Universidades y Centros de I+D ya llevan años haciendo muy bien su trabajo, orientando sus proyectos a la industria y solo falta que ésta se lo crea. Hará falta que venga una gran multinacional extranjera y que valorice un proyecto de I+D autóctono que sea un nuevo Facebook o Google?? Que gran fracaso seria como país!, a pesar de que a corto plazo generaría posiblemente puestos de trabajo, pero muy diferente a la posibilidad de que su centro operativo quedase en España! Pero realmente puede pasar…evitémoslo y apostemos por nuestra ciencia y tecnología.
Y por último, y no por eso menos importante, un sector profesional de la Propiedad Industrial que acompañe a nuestras empresas y organizaciones en la gestión de sus activos intangibles, entendidos como activos estratégicos para la generación de valor económico e internacionalización, más allá de su limitada acepción como derecho negativo o de exclusión.
El sector Fintech desafortunadamente no escapa a los mencionados tópicos e inercias locales…estoy seguro de que contamos con los mejores profesionales en este ámbito para competir globalmente, grandes bancos, empresas tecnológicas, inversores, pero cuando leo algunos blogs o análisis de este sector en nuestro país (por cierto, muy interesantes) pienso que dejamos escapar detalles importantes que pueden marcar la diferencia y que nos impiden ir uno o más pasos más allá en nuestro camino hacia la competitividad y excelencia:

Un ejemplo, el fantástico blog de Jean Baptiste Julien sobre “La banca móvil, el gran reto de los nuevos bancos digitales!”, nos habla de los adjetivos que debería tener una aplicación exitosa para la banca móvil: “FAST”!! Funcional, Ampliable, Segura y Tecnológica. Y cita ejemplos de empresas que están liderando la creación de tecnologías disruptivas como Kiwibank, Citibank, Simple finance Technology, Mastercard, Samsung, Google, Apple. Pero más allá de las apariencias, resulta que no son estas tres últimas las únicas que patentan sus desarrollos. Hagan una búsqueda avanzada de patentes en la herramienta gratuita ”Espacenet Worldwide” de la Oficina Europea de Patentes y quedarán sorprendidos de cómo las otras empresas citadas protegen sus invenciones. Si miramos de puertas adentro en nuestro país, cómo es posible que nuestras empresas activas en estos sectores (financiero-tecnológico) no cuenten con ningún activo intangible de este tipo?

Me pregunto qué piensa el Sr Peter Jackson, nombrado este año director de innovacion de Banco Santander que a pesar de disponer grandes recursos para ello no ha protegido con patentes sus desarrollos tecnológicos.

http://www.santander.com/csgs/Satellite/CFWCSancomQP01/es_ES/Corporativo/Sala-de-comunicacion/Santander-Noticias/2016/01/27/J-Peter-Jackson-nuevo-responsable-del-area-de-Innovacion-del-grupo.html

El Sr. Jackson viene de Travelex, titular de 5 patentes, de las que en el caso de una incluso el mismo figura como inventor”

No es tarde, pero debemos urgentemente cambiar las mentalidades de nuestras organizaciones y valorizar (proteger y explotar) adecuadamente nuestros conocimientos y experiencias si queremos competir en igualdad de condiciones. Y si no los tenemos en nuestras organizaciones, adquirirlos externamente, porque si no, otros lo harán y nos relegaran a un segundo plano. Si hacemos lo primero, seguramente nos llegará la oportunidad para liderar.

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