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Un Fast Track Regulatorio para las FinTech

Seguro que alguna vez has ido al aeropuerto a coger un vuelo en hora punta y, mientras tú esperabas la interminable cola del control de seguridad, unos pocos privilegiados, a cambio de un módico precio, pasaban ese mismo control vía el “Fast Track” (acceso rápido)Incluso les daba tiempo a tomarse un desayuno completo en la cafetería. En cambio tú… ¡casi pierdes el vuelo! En esta nueva entrada del blog presento una propuesta que pretende abrir el debate sobre la posibilidad de crear un “Fast Track Regulatorio” (“FasTReg”) para aquellas empresas FinTech que necesiten obtener el plácet del supervisor para desarrollar su actividad.

En los aeropuertos de todo el mundo cada vez se demandan más los accesos rápidos y preferentes de los usuarios a las terminales, velando siempre por la seguridad. De igual forma ¿No resultaría beneficioso para la sociedad en su conjunto que las denominadas FinTech, en su acceso a actividades reguladas, se vieran favorecidas por un FasTReg? No parece un camino exento de desafíos, pero vale la pena empezar a analizarlo en mayor detalle. Una voz tan autorizada como la del Presidente de BBVA lo apuntaba alto y claro en una reciente presentación: “La mayoría de los aspectos relacionados con la banca digital no están regulados. Nuestro sector debería colaborar y ayudar al máximo posible por su propio interés y por el de los clientes” (2).

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BBVA pide cambios legales en la banca digital

Este planteamiento denominado FasTReg trata de animar un debate que a día de hoy, está poco presente y que, no exento de riesgos, facilitará la adopción de mejores servicios financieros y más innovadores….si es lo que como país e industria financiera queremos potenciar.

A continuación propongo una serie de alternativas que podrían desarrollarse tanto de forma individual como conjunta para hacer más eficiente el proceso de aprobación regulatoria. Países como Reino Unido o Singapur llevan tiempo trabajando en planteamientos muy interesantes en esta línea (3).

Etapa de colaboración previa al lanzamiento de nuevas regulaciones.

No es nada nuevo, pero cuanta mejor y mayor sea la calidad de comunicación entre los distintos actores del mercado (regulador y supervisor; usuarios; asociaciones sectoriales en materia FinTech y asociaciones profesionales -como compliance, consultoría, abogacía-), mayores serán las posibilidades de contar con una regulación cercana, amigable y garantista, con costes menores y predecibles. Es algo parecido al “lobbying” pero sin la connotación peyorativa tradicional.

Presentación del pitch al ente supervisor o regulador.

Al igual que se organizan jornadas de presentación de pitch ante posibles inversores con mucho éxito y en todos los formatos imaginables, por qué no establecer un marco transparente, previsible y con limitadas barreras de entrada. El objetivo sería que el supervisor pueda conocer de primera mano el modelo de negocio, el análisis de riesgo y el marco de cumplimiento que ha efectuado la FinTech. Para los muy avezados, podrían compartir el “prototipo” de la solución desarrollada e incluso testarla con el supervisor.

En este enfoque sería importante establecer un formato mínimo de información “regulatoria” genérica a proveer por la FinTech, que por ejemplo tratara: la tipología de riesgos identificados y la tecnología disponible que pudiera mitigarlos; su governance y estructura de control o políticas en materia de protección al usuario, por citar algunas.

Obtención de una “pre-licencia”.

Con esta “pre-licencia” la FinTech no estaría en posición de operar en vivo y en directo en el mercado, con clientes reales, pero casi. Permitiría a la empresa operar de una forma limitada y tutelada en un escenario de test, pero interactuando con personas reales y bajo la tutela del regulador. Me gustaría distinguir esta etapa de “pre-licencia” de la otra, entendida como el clásico periodo de adaptación regulatoria, o de gracia, cuando una nueva normativa entra en vigor.

Esta etapa podría ser la secuencia natural para una empresa que hubiera superado con éxito la anteriormente citada como “Presentación del pitch”. Así, se convertiría en la segunda etapa en el proceso FasTReg

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Esponsorización de la FinTech por parte de una entidad ya regulada.

Por un lado, imaginemos que un grupo regulado toma una pequeña participación en una FinTech, ya sea a efectos de inversión financiera o como parte de un proceso de aprendizaje en el ecosistema digital. Por otro lado, ese mismo grupo crea internamente una start-up FinTech, con mayoría de capital o control. En ambos casos, aunque más claramente en el segundo por ostentar el control, parece razonable que la FinTech se pudiera beneficiar de pasar por el escrutinio regulatorio (es decir: la obtención de la licencia para operar) de una forma más rápida, vía el FasTReg. Eso sí, habría de darse una condición imprescindible: que el saber hacer del grupo en materia regulatoria tuviera su trasvase concreto a la FinTech y se pudiera evidenciar.

Posibles beneficios del proceso FasTReg para obtener la licencia para operar.

  • Favorecer, en sentido amplio, el emprendimiento y la innovación financiera.
  • Generar un aprendizaje mutuo, durante todo el proceso, tanto para el supervisor como para la FinTech.
  • Posibilitar la prevención de riesgos y anticipar planes de acción para mitigarlos en cuasi tiempo real. Quien quiera jugar fuera de la ley, lo hará muy probablemente de igual forma.
  • Optimizar la estructura de costes iniciales y el “time to market”. Permitiría que la FinTech pusiera el foco y los recursos en los riesgos materiales y concretos a mitigar.
  • Beneficiar a los grupos ya regulados, de su “saber hacer” regulatorio de muchos años pero esta vez en el mundo digital.

En definitiva, este blog sólo trata de facilitar la apertura de un diálogo creativo y constructivo, que favorezca el desarrollo de la innovación FinTech en un entorno regulatorio más flexible y predecible que el actual.

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1 Comentario

  1. Enrique Titos
    16 noviembre, 2015 a 9:30 pm — Responder

    Bastante de acuerdo con la propuesta. Bueno para los proyectos startup, en fases iniciales una regulación excesiva o de formato completo no permite la innovación, y al tiempo los reguladores han de conocer el campo de juego para regular de forma proporcionada. El propio perímetro de las fintech actuales no está claro si seguirá siendo el mismo a futuro o se expandirán a otros verticales relacionados.

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